Los aditivos alimenticios son sustancias que añadidas a los alimentos ayudan a su conservación y
a mejorar su aspecto. Son utilizados desde tiempos remotos, donde por ejemplo, el
azafrán y el pimentón eran utilizados para colorear, y la sal y el vinagre
para la conservación de los alimentos. En la actualidad existe una gran diversidad
de aditivos naturales y sintéticos, cuyo fin es realzar o modificar ciertos caracteres del alimento.
Estas nuevas sustancias hacen posible la existencia de productos “larga vida” o de
comidas y platos que se encuentran listos para calentar y servir, de esta forma haciendo
la vida diaria más cómoda y práctica.
Actualmente, gracias a los diversos organismos encargados de su control, los aditivos
alimenticios están rigurosamente vigilados, ya que primero son estudiados y
analizados sus posibles efectos adversos para la salud. En caso de que aparezca
algún efecto adverso, estos son inmediata y absolutamente prohibidos de
aplicar para consumo humano.
Las normas básicas que se deben cumplir para poder ser aplicados son:
- utilizar la dosis mínima posible,
- no generar efectos perjudiciales para la salud y
- ser técnicamente indispensables
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Algunas de sus funciones son:
- Conservar los alimentos, (prolongar su fecha de expiración)
- Asegurar calidad y salubridad del alimento
- Permitir disponibilidad del alimento fuera de su época o temporada.
- Facilitar la preparación
- Potenciar la aceptación y su consumo.
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Tipos de aditivos que se aplican en la actualidad:
- Aromatizantes: potencian los olores y aromas de los alimentos. Son
generalmente utilizados en los zumos de frutas.
- Conservantes: Evitan el deterioro de los alimentos donde la principal
causa es el ataque al alimento por parte de microorganismos como bacterias (toxinas) y levaduras entre otros.
- Colorantes: Hacen al aspecto visual del producto. Dentro de los colorantes
naturales se puede nombrar a especias como la curcumina, el azafrán y algunos
pimientos molidos, también se utilizan vitaminas como la riboflavina (amarillos)
y los carotenoides (naranjas) y clorofilas (verdes).
Los colorantes sintéticos o artificiales suelen ser de poca aceptación del
público debido a su eventual dudosa seguridad de aplicación para consumo
humano, donde la utilización además varia según el país que los regule.
- Antioxidantes: La oxidación de las grasas en los alimentos es el
problema más frecuente luego del efecto producido por las bacterias y levaduras.
Para disminuir la oxidación (ranciedad, alteración de la textura y color)
utilizando técnicas de packaging y
antioxidantes generalmente naturales como las grasas vegetales o especias como el romero.
- Gelificantes y espesantes: Suelen ser fibras naturales
como el almidón y sus derivados. En otros casos se utilizan gelatinas provenientes de
subproductos animales, aunque estas suelen perder su consistencia al cambiar de temperatura.
- Emulsionantes: Estos cumplen la función de conservar en un estado visiblemente
unido alimentos compuestos por dos fases como ser una acuosa y otra grasa. Debido a que con el
paso del tiempo las sustancias se separan, se utilizan emulsionantes que evitan este efecto natural.
Dentro de las sustancias emulsionantes se pueden nombrar las lecitinas y aceites de soja entre otras.
- Saborizantes, (sustancias para acentuar o potenciar sabores): Estas suelen potenciar el
sabor de algunos de los componentes presentes en el alimento. Suelen influir en la forma como el
paladar siente los sabores generalmente aplicados a sopas y salsas. Dentro de este grupo
se pueden mencionar glutamatos de sodio, potasio y calcio.
- Edulcorantes: Son aplicados para incrementar la sensación de dulzura.
Son aplicados mayormente a las bebidas de bajas calorías o para ser disueltos en
infusiones reemplazando al azúcar. Generan gran polémica debido al dudoso
efecto que puede causar al largo plazo. Los edulcorantes más conocidos son los
ciclamatos, las sacarinas y el aspartame.
Tal como ocurre con cualquier exceso o restricción alimenticia uno debe cuidar
su salud. Pero entonces, sabiendo que y cuales son los aditivos alimenticios, siempre
que respeten las normas sanitarias y no se opongan a un diagnóstico de salud que
nos afecte, queda claro de que cumplen el propósito de hacer nuestra vida un poco
más fácil y nuestra alimentación mas sabrosa.