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Los beneficios del movimiento y la actividad física

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de la sección: Alimentación


Si somos sedentarios, si no hacemos ningún tipo de ejercicio y además conservamos un buen apetito, es imposible que podamos mantenernos en forma. No cabe duda que nos encaminamos hacia trastornos menores, los cuáles tarde o temprano, desembocarán en alguna enfermedad y en una mayor reducción de actividades.


El cuerpo humano está hecho para permanecer en movimiento
El cuerpo humano no está hecho para conservar actitudes inmóviles mantenidas por largo tiempo. Incluso durante el sueño, cambia de posición. Por el contrario, el cuerpo humano está concebido a realizar plegamientos y efectuar sin cesar movimientos de extensión.
Esos movimientos ponen en acción los músculos y las articulaciones, manteniendo así la tonicidad. Pero juegan también otro rol.

Poseemos órganos alojados en cavidades como el tórax y el abdomen. Tenemos una red muy importante de arterias, venas y capilares. Tenemos líquidos como la sangre y la linfa que bañan nuestros tejidos.

Ahora bien, todos esos organos tienen necesidad de ser presionados, comprimidos, estirados, movidos. De otra manera se produce el estancamiento, la inmovilización, la anquilosis, se hace más lento el flujo de sangre, cosa que el corazón deberá compensar.
Las largas permanencias en posición de sentados no pueden reemplazar a los movimientos que ejercen un verdadero masaje orgánico.
Por el contrarlo, Lo que hacen es bloquear la circulación de la sangre, deformar la columna vertebral, aflojar los músculos del vientre y atrofiar los miembros inferiores.

La atrofia muscular es el origen de la enfermedad
La inmovilidad habitual produce progresivamente el debilitamiento de los músculos. Esto se observa en las playas donde los hombres son cada vez menos musculosos, como consecuencia de nuestra civilización mecanizada.
La atrofia de los músculos es, ciertamente, la causa original de la mayor parte de las enfermedades. Hay razones para inclinarnos a pensar que la musculatura se opone a esa temible afección que es el cáncer. Por otra parte, es posible observar que las enfermedades nerviosas no llegan a prosperar en un cuerpo atlético.

Los músculos cumplen una importante función de sostén
Son los músculos los que forman la pared muscular del vientre y mantienen las vísceras en el lugar que normalmente les corresponde. Por el contrario, las paredes abdominales llegan a aflojarse, a reducirse y es entonces cuando se presentan trastornos digestivos como el estómago caído, la aerofagia, la constipación, etc.

La columna vertebral, igualmente, está sostenida por los músculos. Sus curvas naturales, no pueden acentuarse cuando los músculos que la circundan tienen tonicidad y potencia, pero si éstos se ablandan, las curvaturas se acusan, la anarquía se instala en la estructura de la columna, Los pinchazos de los nervios que emergen en todos los niveles de este árbol de vida, provocan entonces numerosas perturbaciones orgánicas.

También es el tejido muscular el que fija mejor el oxígeno transportado por la sangre. Es él el que lo restituye al organismo, pero es también el oxígeno el que quema las grasas excedentes, el que nos libera de los desechos.
Sin volumen muscular suficiente el organismo se intoxica, las grasas se acumulan, la celulitis prolifera.

El movimiento como medicina preventiva
La actividad respiratoria y circulatoria provocada par el ejercicio estimula el funcionamiento de todos los órganos, evitando de esta forma su tendencia a degenerar.
Todos los mecanismos depuradores resultan beneficiadas por esta estimulación:

  • El hígado, cuyo rol antitóxico se encuentra singularmente reforzado, los riñones, los cuales se encuentran aliviados por la celebración de la diuresis.
  • El intestino, a causa del sacudimiento producido por el ejercicio en el contenido abdominal.
  • La piel cuya función sudorípara se encuentra intensificada.
  • Los pulmones, con una mejor ventilación, la cual intensifica la acción carburante del oxigeno en el nivel de los alvéolos.
Debemos también tener en cuenta la acción regularizadora que cumple el ejercicio físico sobre el simpático y su cadena ganglionar, aunque no fuera más que a causa de los efectos sobre los centros de comando hipotalámicos, con la repercusión que se conoce sobre el funcionamiento de las glándulas endocrinas por intermedio de la hipófisis. De tal modo que numerosas afecciones resultan curadas o mejoradas por medio del ejercicio bien conducido.


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