Osmóticos:
retienen agua en el interior intestinal, ablandan las heces y aumentan su volumen. Los mismos pueden ser de sales (sales de magnesio o sodio), o derivados de azúcares (lactulosa, sorbitol). Sus efectos secundarios son flatulencia, náuseas o dolor abdominal. Ocasionan dependencia
Estimulantes:
Están formados por varias sustancias que estimulan de forma directa los movimientos peristálticos del colon. Suelen generar dependencia y daños al intestino.
Dolor abdominal, diarreas y pérdida de minerales son sus efectos adversos.
| Sea cual sea el tipo de laxante, siempre deben estar recetados por el médico, ya que en su mayoría presentan efectos adversos, además de crear dependencia. |
Surfactantes:
Dadas sus propiedades físicas su acción es hidratar y ablandar la materia fecal.
Al modificar la consistencia de las heces facilitan la evacuación.
Sus efectos secundarios son ocasionalmente nauseas y cólicos. El docusate de sodio se encuentra en este grupo.
Lubrificantes:
son minerales no digeribles y su acción es revestir la masa fecal facilitando así la evacuación. Los supositorios de glicerina pertenecen a este grupo. En general son bien tolerados.
Agentes formadores de volumen:
Generan un aumento de los residuos del colon, lo cual estimula los movimientos peristálticos, favoreciendo la evacuación.
Son los más recomendados para tomar a diario. Pueden ser naturales como el salvado y el plántago, o sintéticos como la metilcelulosa.
Sea cual sea el tipo de laxante, siempre deben estar recetados por el médico, ya que en su mayoría presentan efectos adversos, además de crear dependencia. El uso prolongado de laxantes elimina las bacterias de la flora intestinal, generando estreñimiento crónico.